Verano.
Por la mañana.
Ubicación
Parte interior de la pared que delimita la finca por el norte. Orientación sur.
Vegetación
Distintas especies de sedum, tomillo y otras plantas.
Hora y fecha de la captura
Imagen tomada el 26 de julio de 2026 a las 09:16, en plena ola de calor.
De las primeras cosas que uno se da cuenta al verla es de sus curvas.
Están por todas partes.
Aparecen en los muros, en la cubierta, en las ventanas.
A veces resulta difícil saber dónde empieza una y dónde termina otra.
Suben. Bajan. Giran. Se entrelazan.
Al principio uno ve muchas curvas.
Después de un rato dejas de verlas por separado.
Empiezas a ver una sola.
Como si alguien hubiera dibujado toda la casa sin levantar el lápiz del papel.
Y lo curioso es que la naturaleza hace algo muy parecido.
Basta con mirar alrededor.
Las flores.
Los árboles.
Los volcanes.
Las nubes.
La luna.
Incluso el mismo sol.
Y aquí no hay que ir muy lejos para comprobarlo.
En el Parc Natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa, el entorno de La Casa Verda, las curvas ganan por goleada.
Pero claro, una cosa es la naturaleza. Y otra muy distinta construir una casa.
Hacer una casa con paredes rectas es mucho más sencillo.
Las puertas.
Las ventanas.
Los muebles.
Prácticamente todo está pensado para ellas.
Entonces…
¿Por qué alguien se complicaría así la vida?
Jordi —que así se llama ese alguien y al que ya presentaremos como es debido— tenía una idea muy clara.
Quería que el edificio pareciera formar parte del paisaje.
Que al mirarlo desde cierta distancia o a vista de pájaro costara descubrir que había una casa.
Como si siempre hubiera estado allí.
Como si hubiera ido creciendo poco a poco.
Pronto comprendió que, si quería conseguirlo, las curvas ya no eran una opción. Eran una necesidad.
Pero ocurrió algo curioso.
A medida que la construcción iba avanzando, cada vez más gente se detenía a mirarla.
Cuanto más intentaba Jordi que pasara desapercibida…
Más curiosidad despertaba.
Y aunque las curvas suelen llevarse toda la atención al principio, el edificio no lleva por nombre La Casa Curva.
El elemento que acaba dando nombre y color a La Casa Verda no son las curvas.
Es la vegetación.
Gracias por llegar hasta aquí.
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