Dibujo original de Jordi López Querol.
Antes de convertirse en muros, ventanas o cubiertas, muchas de las formas de La Casa Verda fueron primero líneas sobre un papel.
Este dibujo es una de ellas.
A simple vista puede parecer el boceto de una forma poco convencional. Pero detrás de esas curvas había una intención muy concreta.
Conseguir más fachada orientada al sur.
Si el perímetro del edificio hubiera seguido una línea recta, la longitud disponible habría sido mucho menor. Al hacerlo avanzar mediante curvas, esa misma fachada podía alargarse considerablemente sin que el edificio tuviera que crecer en la misma proporción.
En el propio dibujo aparece una estimación: la línea recta representa aproximadamente un 57 % del recorrido de la línea curva.
Y eso permitía algo especialmente interesante: disponer de más superficie de fachada capaz de aprovechar la orientación sur y, con ella, la radiación solar.
Pero el dibujo revela algo más.
Las curvas no se pensaban de manera aislada.
Mientras Jordi trazaba la forma del edificio, también iba imaginando dónde podían aparecer las ventanas, cómo orientar determinados espacios o cómo reducir en la cara norte la posible entrada directa del aire frío.
Una decisión llevaba a otra.
La forma condicionaba las ventanas.
Las ventanas, la entrada de luz.
La orientación, el aprovechamiento del sol.
Y todo ello volvía a modificar la forma.
Por eso quizá lo más interesante de este dibujo no sean las curvas que aparecen en él.
Es todo lo que empezaba a dibujarse con ellas.
Llevamos años construyendo La Casa Verda.
Sin prisas.
Intentando cuidar cada pequeño detalle.
Ojalá quienes se acerquen a ella puedan sentir el cuidado con el que la hemos construido.
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